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POLINIZACIÓN
Parece fuera de duda que la polinización llevada
a cabo por insectos supone un beneficio tanto para el medio ambiente
como para la actividad agrícola. Ya en 1983, la Comunidad
Europea valoraba en más de 900.000 millones de pesetas los
beneficios obtenidos por el aumento de producción de los
frutales gracias a las abejas. De hecho, se considera que estos
insectos suponene en torno al 85 % de la actividad polinizadora.
Según Cañas y Gómez Pajuelo (1992c)
los beneficios económicos en España se pueden situar
entre los 12.098 y los 24.198 millones de pesetas, de los que entre
10.283 y 20.568 corresponden a la abeja (Apis mellifera).
El estudio de Swift (1969) sobre
los efectos de los pesticidas en la población de abejas,
y los perjuicios que se derivaron para los cultivadores de la almendra,
es buena prueba de la importancia de la polinización de insectos
en algunos cultivos. Según este autor, las tierras de cultivo
de California dependían directamente de la polinización
de los insectos, especialmente de las abejas. A pesar de todo ello,
no fue hasta principios del siglo XX cuando cuando se empezó
a popularizar el uso de colmenas para la polinización de
cultivos.
Hoy en día, en países como Estados
Unidos, se ha generalizado el uso de colmenas para aumentar la producción
de casi cualquier tipo de cultivo, con excelentes resultados. La
práctica más frecuente es alquilar colmenas a las
asociaciones, y son sus apicultores los encargados del transporte
y la gestión.
Algunos aspectos generales
La eficacia de la abeja melífera como agente
polinizador puede explicarse debido a varios factores:
- Se trata de uno de los insectos polinizadores
más frecuentes en la fauna española
- Su cuerpo, recubierto de pequeños pelos,
resulta muy eficaz en el transporte de polen adherido, favoreciendo
así la polinización
- Forman grandes colonias, por lo que el número
de plantas que visitan suele ser muy elevado. Hay que tener en
cuenta que de ello depende el alimento de sus crías, por
lo que el trabajo en constante
- Poseen un sistema de comunicación social
que permite a las abejas indicar los lugares donde es posible
encontrar polen en abundancia
Por lo demás, las abejas demuestran cierta
"fidelidad" hacia un cultivo. En recientes experimentos
llevados a cabo por el IACR-Rothamsted, se demostró que en
torno al 86-88% de las observaciones realizadas sobre las visitas
de las abejas respondían al mismo grupo de flores, a pesar
de que, en ocasiones, la separación máxima entre un
grupo y otro era de solo 26 metros. Los pocos ejemplares que se
desviaban, lo hacían en los grupo adyacentes.
La distancia que recorren las abejas en cada viaje
depende de varios supuestos. Según los estudios del IACR,
es posible predecir los movimientos de la colmena según un
análisis del tipo coste-beneficio. Las abejas recorrerán
más o menos distancia dependiendo de la calidad y cantidad
del polen, pudiendo encontrarse este incluso a varios kilómetros
de distancia.
El estado de salud de la colmena influirá,
en gran medida, en la eficacia de su tarea polinizadora. En necesario
que la reina sea un ejemplar vigoroso, y también resulta
interesante que haya un buen equilibrio entre abejas pecoreadoras
(que son las que llevan a cabo la recolección y transporte
de polen) y crías jóvenes. A mayor cantidad de crías
jóvenes, mayor será la necesidad de polen, por lo
que la actividad recolectora se incrementará y, con ella,
los beneficios para el cultivo. Una proporción adecuada en
una colmena sería tener cubiertos seis panales de pecoreadoras,
y dos de crías.
FLORES SILVESTRES
En relación con los cultivos, la flora silvester
reviste una importancia mayor de la que en un principio podría
parecer. Se puede decir que una buena provisión de polen
procedente de estas plantas asegura la supervivencia de las colonias
durante el invierno, de forma que puedan ser utilizadas de forma
satisfactoria en la primavera para polinizar los cultivos. McGregor
recoge el ejemplo de las almendras en la zona de California (Estados
Unidos); la floración de los almendros se produce muy pronto,
entre enero y abril, y los agricultores dependen de las colonias
de abejas melíferas para una polinización eficaz.
A menudo, las colonias son demasiado débiles debido a la
falta de alimento proviniente de la flora salvaje, que impide alimentar
a un número adecuado de larvas. Así, cuando se acerca
la primavera, el número de ejemplares por colonia es insuficiente
para polinizar todos los cultivos.
Otro aspecto interesante, también apuntando
por McGregor, es que la mezcla de diferentes flores y pólenes
es befeficiosa para las abejas. Esto parece coincidir con la práctica
de muchos apicultores, que considera que una flora variada influye
de forma positiva en la salud de sus colmenas. Para Standifer (1967)
esto influye en la longevidad de las obreras.
Algunas de las especies de flora silvestre más
importantes en la sierra de Madrid:
Amapola (Papaver rhoeas L.)
Viborera o chupamieles (Echium vulgare,
Echium plantagineum, Echium sp L.)
Planta herbácea bianual, con primer año
en roseta y segundo con emisión de tallos cilíndricos
de hasta 1 m de altura. Su floración se produce entre marzo
y julio. Es frecuente en terrenos baldíos, bordes de caminos,
etc... Se trata de una especie importante dentro de la flora melífera
de nuestra región, ya que es una gran productora de néctar,
aunque produce menores cantidades de polen; origina mieles monoflorales.
Parte de su atractivo para las abejas radica en su color, que origina
una potente reflexión ultravioleta para las abejas; debido
a su incapacidad para captar el rojo, estas flores ofrecen un contraste
muy fuerte respecto a su entorno.
Blue weed o blue borage, o viper bugloss, en inglés
PRODUCCIÓN DE SEMILLAS
A) LEGUMINOSAS
Alfalfa (Medicago sativa L.)
Produce en torno a 500 millones de flores por cada
hectárea, de las cuales pueden ser autocompatibles entre
el 17 y el 46 %. Se da la circunstancia de que la alfalfa necesita
de la participación de algún insecto para liberar
el polen. Algunos autores opinan que las abejas aportan el 60 %
del valor total de los cultivos de alfalfa.
Carga de abejas: colocar entre 4 y 8 colmenas por
hectárea, teniendo cuidado de que la floración se
produzca en una época en la que no haya floraciones competitivas
en los alrededores. La mayor parte de los agricultores utilizan
de dos a cuatro colonias, aunque autores como Jones hablan de cuatro
colonias por hectárea, añadiendo sucesivamente dos
más si se espera una producción excendente de semillas
de entre 100 y 200 kilos. Se recomienda separar las colonias entre
sí al menos 150 metros.
Enlaces: Pollinator
Paradise
Haba (Vicia faba L.)
A pesar de que existen diferentes variedades de habas
autógamas, la polinización cruzada favorece la calidad
de los frutos, y aumenta su tamaño. Cada hectárea
alberga entre 10 y 20 millones de flores.
Carga de abejas: se aconseja entre 6 y 8 colmenas
por hectárea. Deben introducirse en el cultivo después
de la floración, para evitar que las abejas se habitúen
a visitar los nectarios de los estigmas.
Trébol violeta (Trifolium pratense L.)
Produce entre 100 y 130 millones de flores por hectárea.
Se trata de un cultivo al que acuden numerosos insectos, algunos
de los cuales, como el abejorro de lengua corta, no son eficaces
polinizadores
Carga de colmenas: habrá que tener en cuenta
que solo 1 de cada 3 abejas lleva a cabo la polinización
de manera efectiva, ya que muchas de ellas aprovecharán los
orificios practicados por los abejorros para llegar al néctar.
De esta forma, no se libera el polen de las anteras.
Para más información, consultar el
estudio de Cañas y Gómez Pajuelo (1992b)
Trébol blanco (Trifolium repens L.)
En plena floración, puede dar en torno a 20-35
millones de flores/ha. Las abejas necesitan visitar unas 500 flores
para obtener una carga completa, y lo hacen a razón de 20
flores por minuto.
Carga de colmenas: debido a la intensa actividad
de las abejas sobre estos cultivos, es necesaria una sola colmena
por hectárea.
Esparceta (Onobrychis viciae folia L.)
Se trata de un cultivo poco utilizado, pero que tiene
cierto interés para los animales. Se adapta bien a climas
secos y de condiciones extremas.
Carga de colmenas: entre 2 y 3 por cada hectárea.
Si las condiciones son adversas, pueden aumentar el número
hasta 10. Hay que tener en cuenta que la esparceta posee un sistema
de auto-incompatibilidad que hace que sean necesarias varias visitas
de la abeja para obtener un buen porcentaje de fecundaciones.
Ver otros cultivos: trébol rojo, trébol
de alejandría, trébol híbrido, cornicabra,
vezas y lupinos
B) OLEAGINOSAS
Girasol (Helianthus annuus L.)
Cuentas con las abejas melíferas y los abejorros
como principales polinizadores. El viento, por sí solo, apenas
influye en la polinización, por lo que la dependencia de
los insectos es grande. La presencia de abejas melíferas
es frecuente: lo hacen en grandes cantidades, favoreciendo la producción
de aceite en hasta un 7 %.
Carga de abejas: entre 1 y dos colmenas por hectárea,
teniendo especial cuidado en repartirlas de manera uniforme por
el cultivo. Se han apreciado grandes diferencias de producción
con variaciones relativamente cortas de distancia entre colmena
y flor.
Colza (Brassica napus)
Su floración, de entre 3 y 7 semanas de duración,
permite que en una sola hectárea de terreno convivan 20 millones
de flores abiertas.
Carga de abejas: entre 2 y 4 colmenas/ha. No se necesita
mucho más, ya que la colza resulta bastante atractiva para
la abeja melífera. A pesa de que la autopolinización
puede llegar al 80%, la acción de las abejas influye positivamente
en la producción de granos por semilla.
Soja (Glycine max L.)
Es el cultivo oleaginoso más popular en el
mundo. Se trata de una planta autógama, en la cual no parece
demostrado que la presencia de insectos polinizadores suponga un
mayor rendimiento de grano. Por ello, no se suelen utilizar abejas.
ÁRBOLES FRUTALES
Melocotonero, albaricoque, cereza ácida
y diversas variedad de ciruelo
Se trata de frutales que se autofecundan, por lo
que no es imprescindible la participación de insectos polinizadores.
No obstante, parece que las abejas pueden ayudar en la eficacia
de la polinización, que se puede ver sometida a imprevistos
tales como pequeñas heladas, lavado del polen por la lluvia,
etc...
Manzano
El manzano ocupa el primer lugar en importancia por
extensión de cultivo en el mundo. La mayor parte de las variedades
de manzano son auto-incompatibles, es decir, necesitan pies polinizadores.
Se estima que las abejas melíferas suponen entre el 65-95
% de su fauna pecoreadora, aunque también son visitadas por
abejas solitarias y abejorros. El viento, como agente polinizador,
ha sido descartado en numerosos estudios llevados a cabo desde principios
de siglo. Respecto a los otros insectos antes citados, se descarta
que las abejas solitarias sean eficaces polinizadoras en una extensión
grande frutal, mientras que los abejorros poseen la única
ventaja frente a la abeja melífera de trabajar en temperatura
más frías. Por otro lado, según se recoge en
McGregor (1976)
una polinización termprana, producida nada más comenzar
la inflorescencia, puede mitigar el efecto de las heladas, reduciendo
de forma cosiderable los daños.
La efectividad en la tarea polinizadora está
marcada por el número de visitas que llevan a cabo las abejas
entre variedades compatibles. Si la población de abejas es
lo suficientemente grande, el agricultor puede tener por seguro
que existirán ejemplares (como las obreras más viejas
de la colonias, o las jóvenes que aún no hayan fijado
una zona determinada para pecorear) que ejecuten esta tarea con
una alta eficacia.
Carga de abejas: se recomienda la introducción
de cuatro colmenas por hectárea. Es preferible distribuirlas
en grupos de cuatro a lo largo y ancho del cultivo, e introducirlas
una vez iniciada la floración. Otros autores, como Palmer
Jones y Clinch (1968) hablan de que la proporción ideal es
de una abeja por cada 1.000 flores. Otras recomendaciones son: introducir
colonias numerosas,
Enlaces: The
Pollination Year for Apple Growers - Maximize
Apple Pollination
Peral
Al igual que el manzano, presenta muy pocas variedades
auto-compatibles, por lo que es necesarios de nuevo pies polinizadores
de variedades compatibles. El néctar de este frutal posee
una baja concentración de azúcares (25%), por lo que
prácticamente solo es polinizada por la abeja melífera.
La presencia de abejorros y abejas solitarias es mucho menor que
en el manzano, pero a pesar de ello se constata la presencia de
otros himenópteros, dípteros y coleópteros.
Carga de abejas: un mínimo de cuatro colmenas
por hectárea, y hasta seis si son cultivos en espaldera.
Ya que se trata de una floración poco atractiva, es recomendable
introducir las colmenas en plena floración (30 al 50% de
las flores abiertas). Puede que sea necesario eliminar el resto
de la flora para evitar la competencia.
Melocotonero
La mayor parte de las variedades son autocompatibles,
a pesar de lo cual se han demostrado los efectos beneficiosos de
los insectos pecoreadores, que aumentan sensiblemente la probabilidad
de autofecundación
Carga de abejas: dos colmenas por hectárea
Ciruelo
La mitad de la variedades son auto-incompatibles,
dándose casos de inter-incompatibilidad.
Carga de abejas: se aconseja introducir entre cuatro
y seis colmenas por hectárea, aunque algunos autores estiman
que es suficiente con dos
Albaricoque
Casi todas las variedades que se cultivan son autocompatibles,
por lo que nunca se ha considerado que la polinización por
los insectos sea especialmente relevante. Pero han sido varios los
estudios que han mostrado (por ejemplo, Priore y Sannino (1981),
citado en Cañas y Gómez Pajuelo -1992c-)
que la inclusión de colmenas suponía mejores porcentajes
de cuajado y fructificación.
Carga de abejas: dos colmenas por hectárea,
al principio de la floración
Almendro
Todas las variedades cultivadas son auto-incompatibles.
Su precoz y abundante floración tiene mucho que ver con las
abejas, ya que son éstas sus casi únicas polinizadoras.
Según algunos estudios, la ayuda de las abejas pueden incrementar
hasta en seis veces la producción de almendra.
Carga de abejas: se recomienda introducir de 5 a
8 colmenas por hectárea, para asegurar la saturación
del cultivo y compensar las pérdidas de la competencia. Barbier
(1986), recogido en Cañas y Gómez Pajuelo (1992c),
señala que es conveniente adaptar el número de colmenas
a la cantidad de flores, empezando por una colmena/ha en el principio
de la floración, para terminar con un máximo de 10
colmenas/ha.
Cerezo
Debido a la autoincompatibilidad de sus flores, el
cerezo necesita tener polinizaciones cruzadas. Esta es la causa
de que, ya desde principios de siglo, los huertos de cerezos se
planifiquen con mezcla de dos variedades interfértiles entre
sí, y es en este ámbito donde la abeja desarrolla
su tarea polinizadora con más eficacia. Los beneficios de
la polinización han sido demostrados en numerosos estudios
clásicos: el de Luce y Morris (1928) donde se demuestran
que la polinización produce frutos más grandes; o
los de Tukey (1925) y Free y Spencer-Booth (1964), que remarcaban
la disminución de producción a medida que aumentaba
la distancia de las colmenas al cultivo.
El viento no es un factor relevante en la polinización
Para una información más detallada, se puede consultar
el estudio de Muñoz (1990) sobre el
cerezo.
Carga de abejas: introducir de 3 a 5 colmenas por
hectárea.
Olivo
El viento es el principal agente polinizador en los
olivares. Las abejas no recolectan polen de olivo con la misma intensidad
que lo hacen en otras especies vegetales, pero, a pesar de ello,
pueden ser eficaces agentes polinizadores si las condiciones de
la zona no permiten que el viento ejerza sus funciones de cruce
de polen.
Algunos enlances sobre polinización en
cultivos de frutales
Effective
fruit pollination - Breve manual en inglés. Las referencias
suelen darse de acuerdo a la situación de los Estados Unidos,
pero contiene algunas notas de interés general que pueden
resultar útiles a cualquier apicultor
Pollination
and Honey Bees - Otro recurso en inglés sobre árboles
frutales. Incluye indicaciones del número de colonias por
cada acre (1 acre = 0,4047 hectáreas)
CULTIVOS DE INVERNADERO
Melón (Cucumis melo L.)
La flor del melón solo permanece abierta un
día, pero resulta muy atractiva para los insectos por su
cantidad de polen y de néctar. A pesar de ser autógama,
la flor del melón se beneficiará con la polinización
de insectos obteniendo un frutos mayores y con más semillas.
Las variedades "Galia" y "Futuro" son las que
mejor resultado han dado con polinización de abejas melíferas.
Carga de abejas: alrededor de 3 colmenas/ha
Sandía
Las abejas son imprescindibles en su polinización,
sobre todo cuando las temperaturas son bajas. Sus flores resultan
atractivas para las abejas, pero pueden dejarlas a un lado si existen
flores más atractivas, como la del melón. En cualquier
caso, el uso de colmenas en invernadero ha demostrado aumentar la
productividad, sobre todo en las especies "Sugar baby"
y "Resisten". Existe unanimidad entre los investigadores
en que el papel que representa Apis mellifera es esencial
en su polinización, junto con otros insectos que, en menor
medidad, llevan a cabo esta tarea.
Carga de abejas: como en el melón, introducir
unas 3 colmenas/ha. Algunos autores opinan que bastan 0,5 -1 colmenas/ha,
aunque una medida realtivamente válida para cualquier ambiente
es la de una abeja por cada 100 flores, según investigaciones
de The Arizona Agricultural Experiment Station and Cooperative Extension
Service (1970) y de McGregor (1976).
Pepino (Cucumis sativus L.)
Las abejas pueden utilizarse como polinizadoras en
las variedades corrientes, pero no en las partenocárpicas.
Se trata de un cultivo no muy apreciado, debido a la escasa cantidad
de polen que producen sus flores. No obstante, el uso de abejas
se refleja positivamente en el aumento del número de semillas
y su peso
Carga de abejas: se recomienda de una a dos colmenas/ha
Calabacín (Cucurbita pepo)
A pesar de que posee polinizadores específicos,
se pueden usar abejas para este fin. La flor del calabacín
solo permanece abierta un día, siendo la femenina la preferida
por las abejas, debido a su mayor cantidad de polen y sus facilidades
para la recolección.
Carga de abejas: entre 2,5 y 3 colmenas/ha. Algunos
autores atribuyen a las abejas aumentos del 25 % en la producción
Tomate (Lycopersicon esculentum Mill.)
Los tomates se autofecundan, por lo general. En estado
silvestre, el polen se desprenden mediante la acción del
viento. El uso de abejas está indicado para incrementar el
peso y la talla de los frutos, y resulta casi imprescindible en
aquellas variedades autoestériles. Se han utilizado abejas
en combinación con otras técnicas, como la agitación
de las ramas para distribuir el polen, o el tratamiento con hormonas,
demostrando buenos resultados. Algunos autores, como Bailey y Lodeman
(1895), llegaron a la conclusión de que las abejas no eran
polinizadores efectivas de los tomates cultivados en invernadero;
no obstante, otros estudios posteriores, como los de Neiswander
(1954a, b, 1966), demostraron que las abejas sí influían
positivamente en la producción de fruta, aun cuando se hubiera
utilizado la técnica del agitado de ramas. Por otro lado,
Marr and Hillyer (1968) también pusieron en evidencia que
las frutas polinizadas por insectos tenían menos piezas defectuosas.
Fresa y fresón (Fragaria sp.)
Uno de los cultivos que pueden verse más beneficiados
por la polinización con abejas. Su uso contribuye, en buena
medida, a la obtención de frutos regulares y con pocos defectos,
haciendo que su precio en el mercado sea mucho mayor. El porcentaje
de flores polinizadas por insectos puede alcanzar hasta el 90 %
del total, siendo Apis mellifera la principal responsable
de ello
Carga de abejas: varía enormemente en función
de la variedad. Se ha llegado a considerar hasta un total de 25
colmenas por hectárea
Frambuesa (Rubus idaeus L.)
Presetan un fuerte incremento en la fertilidad cuando
son polinizados por insectos, a pesar de que se trata de flores
autofértiles, en un porcentaje que oscila entre el 16 y el
70 %. Son flores muy atractivas para los insectos, debido a su alto
contenido en azúcares.
Berenjena (Solanum melongena)
Posee flores hermafroditas. El polen no se transporta
con el viento, por lo que la presencia de insectos es muy relevante.
Las dos terceras partes de la polinización son achacables
a los insectos
Todos los datos sobre cultivos en invernadero están
extraídos de Cañas y Gómez Pajuelo (1993)
Cañas Lloria, Silvia;
Gómez Pajuelo, Antonio. "Las abejas en la polinización
de cultivos (1). Conceptos básicos". En Vida apícola,
nº 54, jul.-ago. 1992
Cañas Lloria, Silvia; Gómez Pajuelo,
Antonio. "Las abejas en la polinización de cultivos
(2). Producción de semilla". En Vida apícola,
nº 55, sep.-oct. 1992
Cañas Lloria, Silvia; Gómez Pajuelo,
Antonio. "Las abejas en la polinización de cultivos
(3). Árboles frutales". En Vida apícola,
nº 56, nov.-dic. 1992
Cañas Lloria, Silvia; Gómez Pajuelo,
Antonio. "Las abejas en la polinización de cultivos
(y 4). Cultivos de invernadero". En Vida apícola,
nº 57, ene.-feb. 1993
Lorenzo, Cristina de (Coord.). La miel de Madrid. Madrid: Consejería
de Economía e Innovación Tecnológica, 2002.
Muñoz, Adolfo. "La abeja en la polinización
del cerezo". En Vida apícola, 1990 (40)
Swift, J.E. Unexpected effects from substitute
pest control programs. Presentado en el simposio "The Biological
Impact of Pesticides in the Environment", Universidad del Estado
de Oregón, Corvallis, del 18 al 20 de agosto de 1969
Fuentes: Bee
behaviour and pollination ecology - Insect
Pollination of Cultivated Crop Plants - Polinización
dirigida (manual bastante manejable para polinizar cultivos
con abejas; además, en español
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